¿Por qué es tan difícil esconder lo que sentimos?

¿Por qué es tan difícil esconder lo que sentimos?

Aunque muchas veces queramos evitar demostrar nuestras emociones, hay algo que siempre nos delata: nuestra piel. Cuando sientes vergüenza, probablemente tus mejillas se enrojecen; cuando un ruido  fuerte e imprevisto te asusta, tu piel se pone más pálida.

Mackarena Mancilla, Jefa de Clínica Belenus Santiago Centro, afirma que el ser humano está capacitado para sentir
una amplia gama de emociones que nos ayudan a responder correctamente ante estímulos del medio y a relacionarnos socialmente con nuestros pares. Todas ellas producen cambios fisiológicos en nuestro cuerpo.

“Esto se debe a que la piel tiene el mismo origen embriológico que el sistema nervioso y ambos comparten
neuromoduladores que transportan información interna, es decir, nuestra piel gracias a todas sus terminaciones nerviosas, capta, procesa y transmite una gran cantidad de estímulos hacia nuestro cerebro y viceversa.”

Los signos emocionales de la piel

Las ojeras suelen ser el primer signo físico que notamos de la angustia. Esta indeseada coloración  azulada en el párpado inferior, son causadas tanto por los problemas de sueño o exponernos a periodos prolongados de llanto,
que dilatan los vasos sanguíneos y hacen más notorias las venas en esta zona donde la piel es más delgada.

Si nos sentimos tristes, los vasos sanguíneos superficiales de nuestra piel se constriñen, dándole a esta un tono
grisáceo. Por ejemplo, cuando terminamos una relación amorosa, nuestra piel se ve más descuidada.

Si recibimos una buena noticia,  liberamos adrenalina y esto produce que los vasos capilares de la piel se dilaten aportando en la hidratación de la piel y por eso las mejillas toman un tono más rojizo.

Emocionalmente hablando, nuestra piel actúa como sistema de señales no verbales que expresan situaciones internas a quienes nos rodean, independiente si nosotros estamos siendo conscientes de esto o no.

Sentirnos bien, vernos bien.

“Cuando estamos felices nuestra piel se ve y siente mas radiante y fuerte, dado que liberamos 3 hormonas: la
serotonina, la endorfina y la dopamina, que causan reacciones favorables a nuestro cuerpo como el retardo del envejecimiento y una mayor producción de colágeno. Esto incide directamente en la firmeza y disminución de arrugas, además de reducir las posibilidades de sufrir enfermedades cardiacas.”

Algunas conductas asociadas a los estados de ánimo se traducen en beneficios para nuestra piel, por ejemplo: llevar una vida sana y mantener buenos hábitos alimenticios. Una correcta hidratación y práctica de deporte rutinaria usualmente reduce nuestras preocupaciones, esto genera una disminución del acné y la resequedad de la piel.

Así también, cuando establecemos un vínculo emocional con otra persona, el organismo libera oxitocina, que afecta
positivamente sobre la belleza de la piel reparando las células para que reciban mayor cantidad de oxígeno, teniendo así un efecto anti-edad y un aspecto más saludable en la piel.

En el mes mundial de la salud, la invitación es a habitar con mayor frecuencia los estados de ánimo relacionados
a la alegría, el relajo y el amor.

Recordemos que la piel es un espejo de nuestra salud: si estamos bien, nos vemos bien.

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